Por Horacio Otheguy Riveira
Sorprendente mirada sobre una pareja muy serena. El día a día sin conflictos, con poemas que él escribe en un cuaderno, y canciones que ella quiere aprender a cantar con una guitarra. Y un perro que la ama, tiernamente celoso. En esa serena sensualidad e incluso tristeza pequeña se desarrolla una película insólita, de rara belleza. Tan acostumbrados a la violencia, esperamos que en algún momento alguien saque una pistola. Pero cuando sucede, es de juguete.
Un descubrimiento de belleza audiovisual desde parámetros transparentes, ajenos por completo al ajetreado mundo en que vivimos. Aunque su director, Jim Jarmusch ya había dado muestras de comportarse como un reconocido poeta de lo cotidiano, sólo me identifico con dos de sus obras: Noche en la Tierra, sin duda su obra maestra por la que desfilan varias historias dentro de taxis en diversas ciudades europeas, y esta maravilla titulada Paterson, con dos personajes en una misma localidad. En ambas es capaz de configurar personajes, ambientes y entornos particulares que se mueven y respiran al ritmo de un tiempo inédito… Todo fluye al paso justo, profundo y aparentemente anodino de una relación amorosa que puede con cuanto se le cruce en el camino.
Paterson es un conductor de autobús que vive en Paterson, New Jersey, Estados Unidos. Es un poeta que escribe en sus ratos libres, sobre el volante o en la cocina o en un parque; escribe en cuadernos sobre lo que siente, lo que ve a diario en su vida cotidiana y en su trabajo: bajo su mirada cualquier rutina se convierte en sobrecogedora llamada al reino de la trascendencia con pocos elementos, palabras sencillas integradas en conceptos completos.
Ver para creer. Verla para amarla. Paterson, de Jim Jarmusch es una maravilla, nueva reivindicación a los héroes cotidianos, el vecino de enfrente y nosotros mismos. Y poesía sin grandilocuencia ni pretensiones, sino poesía de la vida en sí misma; de la contemplación, de lo impasible y de lo inerte… pero que encuentra destellos de luz y belleza dentro de esa monotonía. Y mención aparte para sus intérpretes: Adam Driver y la bellísima Golshifteh Farahani, como su esposa. Muy unidos, mantienen sus autónomas personalidades sin dificultad. Ninguna dependencia les ata y todo les induce a una paz a ratos inquietante. Y es que su existencia permanece en un círculo de costumbres dentro de las cuales hay un río de imaginación y sensual ternura que no tiene fin.
Arde
Cuando despierto primero que tú
y tú estás volteada hacia mí,
cara sobre la almohada y el pelo disperso,
Me aferro a ese momento, y te observo,
asombrado en amor y temeroso
que puedas abrir tus ojos, y que la luz del día huya de ti.
Pero tal vez, ida la luz del día,
verás cuánto mi pecho y mi cabeza
implosionan por ti,
sus voces atrapadas adentro
como niños no nacidos
que temen que nunca verán la luz del día.
La hendidura en la pared, ahora arde oscura.
Es lluvioso y azul.
Me amarro los zapatos, y bajo para hacer el café.
Poeta japonés: Tal vez no preguntar sea buen comportamiento, pero puedo preguntarle si usted es de aquí, Paterson, Nueva Jersey?
Paterson: ¿Si soy de aquí? Oh… Sí, lo soy. Nací aquí.
Poeta japonés: Disculpe de nuevo, pero, ¿conoce usted al gran poeta William Carlos Williams, de aquí, de Paterson, Nueva Jersey?
Paterson: Bueno, estoy al tanto de sus poemas.
Poeta japonés: Excelente. ¿Puedo preguntarle si también es usted un poeta… de Paterson, Nueva Jersey?
Paterson: Oh… No.
Poeta japonés: Ya veo…
Paterson: Soy un conductor de autobús. Sólo un conductor de autobús.
Poeta japonés: ¿Un conductor de autobús en Paterson? Ahhh. Eso es muy poético.
Paterson: Bueno, no estoy seguro de eso.
Poeta japonés: Sí. Eso podría ser un poema de William Carlos Williams (1).
(1) Entre la prolífica obra del escritor William Carlos Williams (Rutherford, New Jersey, 1883-1963), destaca una pentalogía poética titulada Paterson, en la que lo personal se funde con lo histórico en este pueblo de New Jersey (Paterson: Libro I, 1946; Libro II, 1948; Libro III, 1949; Libro IV, 1951; Libro V, 1958). Existe una publicación muy cuidada de la Editorial Cátedra.
Citas publicadas por Alejandro Salgado Baldovino en su blog, Frases y diálogos del cine.


